APARICIÓN DE FENÓMENOS PARANORMALES OLFATIVOS
 
La ciencia ha demostrado que el olor y la memoria están conectados muy estrechamente. Entonces no es de extrañar que los espíritus y demás entidades deseen hacernos saber que están presentes mediante la fuente de un olor repentino e inexplicable. La aparición de cierto olor puede desencadenar instantáneamente una comunicación con los espíritus sin causar alarma o por lo contrario, poder tratarse de entidades negativas o demonios.

ASOCIACIÓN DE CIERTOS AROMAS CON LAS APARICIONES FANTASMALES:

ESENCIAS FLORALES: El olor más frecuente asociado con los espíritus es el olor de flores frescas. Rosa, lila, y el jazmín, tres aromas muy diferentes, se atribuyen a los fantasmas de aquellos que han fallecido recientemente. A veces, un aroma floral se puede asociar a un ser querido con un especial cariño a una cierta flor.
LOS AROMAS DE LA VIDA COTIDIANA: Algunos espíritus presentan olores muy singulares que estaban estrechamente asociados con ellos en vida. Estos olores de “conexión”incluyen cigarros o pipas, perfume o una colonia especial, el olor a café recién preparado, y alimentos cocinados. Se cree que estos olores son utilizados específicamente por los difuntos para que sus seres queridos sepan que están cerca en los momentos de alegría o de dolor.
LOS AROMAS NEGATIVOS: Los olores de moho, huevo podrido o azufre, y de alimentos podridos suelen asociarse a espíritus infelices, poco amistosos o incluso a demonios. De hecho, ciertos olores desagravies se asocian con entidades que no son la de seres queridos, sino más bien de demonios. Muchos demonologos afirman que el olor a azufre es una clara evidencia de la presencia de demonios.
¿PUEDEN LOS FANTASMAS SER IDENTIFICADOS POR SU OLOR?
Muchos espíritus tienen el deseo de comunicarse con sus amigos o seres queridos y optan por hacerlo de maneras diferentes. Todo el mundo ha escuchado historias sobre la aparición de una forma brumosa en un momento de dolor o de voces fantasmales con la intención de consolar o advertir, pero poco se habla de mensajes fantasmales por el olor.
Algunas iglesias y abadías parecen emanar un inexplicable aroma de incienso. En otros casos, un edificio antiguo puede llegar a emanar de repente olor de hierbas, ya que según dicen los expertos el aroma de tomillo es una indicación de que ha habido un asesinato en ese lugar. Incluso se han llegado a dar casos de la aparición repentina de fragancia florales, olor del perfume y humo de cigarro.
Muchos pueden llegar a pensar que se trata de un fenómeno muy común y con una explicación racional, pero la realidad es que la aparición de olores repentinos puede ser uno de los indicadores más comunes de una manifestación paranormal. Por lo general, el olor de alguna manera está relacionado con el espíritu de modo que es una clave importante en su mensaje del más allá.
APARICIÓN DE FENÓMENOS PARANORMALES OLFATIVOS
La ciencia ha demostrado que el olor y la memoria están conectados muy estrechamente.Entonces no es de extrañar que los espíritus y demás entidades deseen hacernos saber que están presentes mediante la fuente de un olor repentino e inexplicable. La aparición de cierto olor puede desencadenar instantáneamente una comunicación con los espíritus sin causar alarma o por lo contrario, poder tratarse de entidades negativas o demonios.
LA TEORÍA CIENTÍFICA
También cabe destacar que hay trastornos olfativos que pueden confundirse con la actividad paranormal: la parosmia.  La parosmia es una distorsión del olfato y se debe tener en cuenta siempre que aparezca un cierto olor repentino e inexplicable. La razón principal de este fenómeno es debido a una subcategoría de la parosmia llamada cacosmia, donde la persona llega a oler materia fecal en lugar de otro olor.
Dado que los malos olores se asocian con entidades demoníacas o fantasmas negativos, el mal olor puede causar una distorsión en la percepción. La Disosmia no es la única explicación natural para los olores de naturaleza paranormal. También se conoce que ciertos olores pueden quedar atrapados en las telas, obras de arte, e incluso en las superficies de madera y que pueden llegar a activarse meses, y años más tarde, o incluso con un cambio de humedad, temperatura o presión barométrica. Así que no se puede descartar nada a la hora de diagnosticar si son olores fantasmales o tienen una explicación racional.
INTERPRETAR EL MENSAJE
Si crees que has experimentado este fenómeno, puedes responder a ciertas preguntas para ayudar a entender mejor cuál es el mensaje que puedan estar enviándote:
¿Es un olor agradable? ¿Es un aroma familiar? ¿Estás experimentando particularmente acontecimientos difíciles o alegres en tu vida? ¿Quién puede ponerse en contacto contigo y por qué? ¿Realmente es un olor inexplicable?
Uno de los misterios que rodean a los fenómenos paranormales olfativos es que a menudo se percibe sólo por una o dos personas en una habitación, mientras que pasa desapercibido para los demás. Algunos investigadores han teorizado que los olores no están presentes en el aire, más bien que los espíritus están manipulando directamente los receptores olfativos en el cerebro para enviar su mensaje.
LUGARES Y FANTASMAS CON OLORES DEL MAS ALLÁ
Hay literalmente cientos de lugares embrujados conocidos  en todo el mundo que experimentan olores fantasmales. Solo por nombrar algunos:
El Museo The Octagon en Washington D. C tiene un fantasma que huele a lilas.
El teatro de la ópera en Nueva York se dice que aparecen olores de rosas de la nada en los momentos más extraños (y cuando no hay nadie presente). El olor se cree que provienen del fantasma de una actriz que murió en el teatro hace muchos años.
En Gettysburg hay diferentes informes de personas que afirman haber olido a pólvora en días que no habían recreaciones de la batalla.
Una casa privada en Míchigan renovó completamente un antiguo establo y lo convirtió en un garaje. Incluso después de la reforma completa el olor a establo es a veces insoportable.
Un hotel en California tiene una habitación que recibe varias quejas al año por el fuerte olor a pólvora, esto es debido a que un hombre se suicidó de un disparo en esa habitación hace varios años.
Son pocos los casos de fantasmas que emiten una fragancia a flores. Uno de los ejemplos más conocidos es el de Dolley Madison, esposa del cuarto presidente de los Estados Unidos, James Madison, cuya presencia aún hoy emite un fuerte olor a lilas en Madison House, Washington.

Otro espíritu famoso que cultiva el hábito de emitir aromas a flores es la Dama del Jazmín (Jasmine Lady); fantasma de una mujer desconocida que fue asesinada por su marido en el Hotel Mineral Springs. Su presencia siempre es precedida por el olor a jazmines, esencia que —se dice— era la que utilizaba en vida.

La leyenda sostiene que esta misteriosa mujer y su marido llegaron al hotel para disfrutar de sus aguas termales. Durante su estadía la mujer conoció a otro huésped, se enamoró perdidamente y mantuvo con él un fulminante romance. Como su marido estaba hospedado en el mismo hotel, la mujer utilizaba un perfume de jazmín para informarle a su amante de que podían verse durante la noche.

EL OLOR DE LOS ÁNGELES, DEMONIOS, ESPÍRITUS Y FANTASMAS.
Los olores distintivos, inusuales, fuera de lugar, ocupan un rol habitual en casi todos los fenómenos paranormales.

Los fantasmas y espíritus de personas humanas, por ejemplo, emiten un olor similar al producido por el humo; más tenue, en algunos casos, o realmente fuerte, si el emisor es un ente de considerable poder de manifestación.

Los olores ocasionados por los fantasmas suelen ser súbitos y muy breves. Aparecen y desaparecen casi en el acto, y solo ocurren en sitios específicos.

Ahora bien, los olores desagradables tampoco son infrecuentes en apariciones más bien funestas. Los espíritus no humanos del plano astral desprenden un fuerte hedor a putrefacción, en algunos casos, o a vegetales en estado de descomposición. Estos últimos generalmente se relacionan con fenómenos de tipo poltergeist.

Por otro lado, los ángeles emiten un olor muy distintivo, en particular los ángeles guardianes.

Muchos consideran que, al igual que los demonios, los ángeles utilizan el olor para trasmitir un mensaje a los humanos. No hablamos aquí de mensajes que puedan ser fácilmente traducible en palabras, sino un mensaje construido por emociones que solo el receptor es capaz de identificar e interpretar.

Recordemos que nuestro cerebro examina los aromas en la misma área en donde se procesan los pensamientos intuitivos y aquello que conocemos como «sentimientos» —el sistema límbico—; de modo que las fragancias son una especie de detonador, tanto de emociones como de recuerdos, con lo cual pueden provocar en nosotros un amplio abanico de sensaciones muy específicas.

La investigadora Doreen Virtue sostiene en su obra: Cómo conectarse con los arcángeles, que los ángeles poseen una especie de código basado en fragancias para comunicarse con nosotros.

El aroma a flores, especialmente a rosas, es el más empleado por los ángeles de todas las jerarquías.

Aaron Leitch, en su libro El lenguaje angelical: historia y mitos sobre la lengua de los ángeles, explica que los ángeles usan el olor a rosas debido a que esta flor posee una energía y una vibración más alta que las demás, con lo cual se convierte en el vehículo primario de comunicación para seres que comparten esa elevada vibración.

¿QUÉ SIGNIFICA OLER A ROSAS?

Bueno, si creemos en los ángeles podemos seguir la explicación de Doreen Virtue, esta vez vertida en el libro: Cómo escuchar a tu ángel de la guarda, donde especula que el olor a rosas proviene de nuestro ángel de la guarda, y que el significado del mensaje tiene que ver con el valor, el coraje, en otras palabras: aliento para enfrentar una situación difícil.

Sin embargo, el olor de los ángeles posee un amplio rango de interpretación incluso para un mismo individuo.

Los que creen en esta posibilidad sostienen que el ángel de la guarda puede enviar fragancias que nos recuerden particularmente a una persona, a un momento de nuestras vidas, agradable o no; con el propósito de que lo examinemos en relación a los que nos está ocurriendo actualmente.

En la mayoría de los casos, el olor enviado por los ángeles nos recuerda a una persona en particular.

Pero hay aromas que, lejos de recordarnos a alguien, evocan lugares especiales en nuestra memoria: el hogar, el mar, las montañas, incluso el aroma a ciertos árboles, detonan en nosotros toda clase de sensaciones. Aquellos que creen realmente en los ángeles, explican que este tipo de mensajes pueden servirnos para trabajar sobre algo inconcluso en nuestras vidas.

Por extraño que parezca, los ángeles también son capaces de emitir el olor a ciertas comidas que disparan en nuestro cerebro todo tipo de recuerdos. No es el olor en sí lo que importa del mensaje, sino lo que provoca en nuestra memoria.

John Dee, por ejemplo, que estudió a fondo el Enoquiano: la lengua de los ángeles, afirma que cada fragancia emitida por los ángeles posee un significado propio para cada uno, aunque de hecho posean rasgos en común:

INCIENSO: iluminación espiritual.
ROSAS: valor, coraje, comodidad.
UVAS: gratitud.
MENTA: pureza.
CANELA: paz.
PICEA: alegría.

Aquellos que deseen profundizar en este complejo pero fascinante idioma de los ángeles pueden consultar un interesante libro titulado: Diccionario enoquiano: los ángeles caídos de John Dee y El libro de Enoc.

Los demonios, por otra parte, también son grandes emisores de olores, en este caso, claramente desagradables.

En algunos tratados demonológicos, por ejemplo: Daemonolatriaey De Praestigiis Daemonum et Incantationibus ac Venificiis, se sostiene que el olor es la mejor manera de identificar la presencia de un demonio. Los exorcistas medievales eran considerados como verdaderos sabuesos capaces de seguir el rastro de los demonios en una aldea en particular siguiendo su olor.

Otro libro prohibido, el De Daemonialitate et Incubis et Succubis, conjetura que los Íncubos y Súcubos emiten una especie de vapor afrodisíaco capaz de despertar en nosotros una pasión descontrolada. Pasado el pecaminoso momento de fervor, ese mismo olor se transforma en un fétido vaho a sudor.

De la démonomanie des sorciers y el famoso Malleus Maleficarum, por otra parte, aclaran que incluso las brujas emiten un diabólico olor a aguas pútridas, estancadas, y en ciertos casos a excremento. No es que este hedor proceda naturalmente de ellas, sino que lo utilizan para enmascarar el olor a azufre que queda impregnado en ellas durante los sabbats y aquelarres.

Los demonios propiamente dichos, es decir, las presencias demoníacas, huelen a azufre. El hedor es tan fuerte que quien lo huele siente como si el interior de sus fosas nasales se estuviera quemando.

Para finalizar este repaso odorífero del más allá, diremos que Michaël Ranft, autor de uno de los libros malditos más extraños de todos los tiempos, el De Masticatione Mortuorum in Tumulis; algo así como «de la masticación de los muertos en sus tumbas», afirma que incluso los vampiros y los no muertos en general emiten un hedor singular, cuyo rastro se impregna en los sitios que frecuentan durante la noche.

Este hedor putrescente, sobrecogedor —aclara el sabio—, suele ser confundido con el olor a gases de procedencia más bien intestinal; pedos, en otras palabras.

 

Este artículo ha sido extraido de:

mundoesotericoparanormal.com

elespejogotico.blogspot.com

 

Si te gusta compártenos con: